Estas riquezas hacen de este municipio zapoteco un lugar de interés donde en los últimos años se ha venido trabajando un proyecto de ecoturismo que ha cobrado fuerza gracias al empeño de los mismos pobladores sobre todo de la juventud que busca nuevas formas de arraigo para ir revirtiendo el fuerte fenómeno migratorio de sus habitantes en los últimos 70 años
Santa Catarina Lachatao, Oax.- Santa Catarina Lachatao, municipio enclavado en la Sierra Juárez de Oaxaca, se encuentra rodeado de halo de magia natural y una apasionante historia desde la época prehispánica, colonial y hasta la revolucionaria con sus relevantes batallas y personajes de esos tiempos.
Estas riquezas hacen de este municipio zapoteco un lugar de interés donde en los últimos años se ha venido trabajando un proyecto de ecoturismo que ha cobrado fuerza gracias al empeño de los mismos pobladores sobre todo de la juventud que busca nuevas formas de arraigo para ir revirtiendo el fuerte fenómeno migratorio de sus habitantes en los últimos 70 años.
UNA HISTORIA DE LA TRADICIÓN ORAL
Uno de los ancianos reconocido como uno de los principales narradores de Lachatao, Librado Santiago Hernández comenta que ante la ausencia de testimonios escritos, la historia de la comunidad se basa en la tradición oral que ha sido heredada generacionalmente.
Y sobre el origen del pueblo comentó que la versión sobre que en el periodo precolombino, a mediados del siglo XIV, un grupo de aproximadamente ocho familias se desprendió de la capital zapoteca: Zaachila. Se dice que fueron expulsados por el rey Cocijoeza su mal comportamiento y su carácter indomable.
El narrador mencionó que así el grupo de familias zapotecas comenzó su trayectoria por buscar un lugar donde establecerse y en un primer momento se asentaron en lo que hoy se conoce como San Antonio de la Cal, pero permanecieron poco tiempo porque los habitantes de las cercanías los persiguieron y se vieron obligados a buscar refugio en un sitio colocado al pie de la montaña, en las inmediaciones de Santiago Ixtaltepec, Tlacolula.

Indicó que ahí fueron nuevamente molestados por los habitantes de Tlacochahuaya y Macuilzóchil, por lo que subieron medio cerro en dirección de la hoy agencia de Lachatao, Benito Juárez y después en el actual municipio de Cuajimoloyas, desde donde buscaron mejores condiciones de vida emigraron trasponiendo la cumbre de la montaña para llegar a lo que ahora es el Rancho de Santa Rosa.
Santiago Hernández señaló que en este último lugar nuevamente fueron molestados por los habitantes de Ixtepeji, porque entonces deseaban ampliar sus tierras, y con ese motivo se levantan otra vez.
El entonces grupo de familias que ya eran más de cien personas, apuntó que se dirigieron hacia la zona de San Juan Chicomezúchitl, conocido como el pueblo más antiguo de la Sierra Norte, para establecer sus tiendas pero tampoco fueron bien recibidos y continuaron su trayecto hacia el “Llano de los Nopales”.
El nonagenario de la comunidad relató que así continuaron su búsqueda para encontrar el lugar idóneo para establecerse luego de un peregrinar de aproximadamente cincuenta años a principios del siglo XV y que con un alimentado espíritu guerrero llegaron a la cumbre del conocido como cerro de “La Valenciana”.
Desde ese lugar, dijo, tenían al enemigo cerca y vigilado, pues desde ese punto se pueden ver todas las comunidades vecinas del actual Lachatao, siendo éste uno de los principales sitios de interés para los visitantes por el misticismo que se envuelve en torno a este lugar que atesora una zona arqueológica y donde la tarde cae mágicamente entre rojos y púrpuras.
Don Librado reseñó que la conquista llegó al pueblo de Lachatao en 1570 y hubo una gran resistencia a la evangelización por parte de los zapotecos de esta zona. Y en el centro de la comunidad se levantó uno de los templos más antiguos del estado, cuya construcción inició en Siglo XVI y se finalizó por el año 1700.
“Aquí fue tan duro el proceso de evangelización, que el piso de la iglesia se dividía, había una parte empedrada en donde obligaban a nuestros antepasados a permanecer arrodillados hasta que no aprendieran el catecismo”, comentó el narrador.
Y dijo que “desafortunadamente no tenemos historia escrita, pero por tradición oral se conoce el origen de la comunidad”, porque el presidente municipal que gobernó en 1918 era ateo y cuando los carrancistas hicieron del templo una caballeriza y su cuartel durante la Revolución Mexicana, todos los testimonios escritos y los documentos de las sacristías fueron enviados a ser consumidos por el fuego.
TEMPLO DEL S XVI, EN ESPERA DE SER RESCATADO
Santa Catarina, es la santa patrona que se venera el 25 de noviembre de cada año en esta comunidad enclavada en la Sierra Juárez de Oaxaca, y es la imagen central de su templo dominico que data del Siglo XVI, patrimonio en espera de ser rescatado del deterioro y cuyos muros son depositarios de atrayentes relatos que ameritan ser contados.
Es la fe por Santa Catarina la que mueve a que unas seiscientas personas lleguen diariamente durante los días que dura la festividad el mes de noviembre, pues los oriundos de la comunidad radicados en otras entidades del país y hasta el extranjero, regresan para venerar a su Santa Patrona en Lachatao.
LA CUEVA DE LOS SANTOS
Una de esos relatos religiosos que llaman la atención y que han pasado generacionalmente a través de la tradicional oral, hablan de que el pueblo de Lachatao ha buscado proteger sus tesoros más sentidos y antes de que llegaran los carrancistas a ocupar el templo como una caballeriza y del que hicieron su cuartel durante la Revolución Mexicana, desmontaron retablos y sus imágenes las escondieron en un lugar alejado del centro de la población.
“La Cueva de los Santos”, es ese lugar a donde los lachataoenses llevaron sus santos y sus retablos para que no fueran saqueados ni destruidos por los carrancistas, comenta la sacristán mayor del templo de Santa Catarina, Ariela Ibarra García.
La también sobrina del general Isaac M. Ibarra, uno de los personajes más destacados de la comunidad y que fuera gobernador del estado interino en 1924, comentó que luego de la liberación de templo, poco a poco las imágenes talladas en madera fueron regresando a su sitio. Entre las imágenes más significativas se encuentra la Virgen de la Asunción (cuya fiesta es en agosto), la Virgen de Dolores, El Nazareno, En Santo Entierro, Santo Domingo de Guzmán, etc.
Sin embargo, comentó que con el paso del tiempo el deterioro se hace más evidente y entre el polvo del olvido, tanto las imágenes como los retablos se encuentran a la espera de ser rescatados, como ocurre con el templo dominico para que regrese su esplendor.
Al respecto, uno de los narradores más reconocidos de la comunidad, Librado Santiago Hernández comentó que el templo dominico hasta el momento no ha tenido una decidida intervención por parte de las autoridades para que recupere su esplendor, que en este caso es competencia del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), pues con el tiempo ha pasado por varios procesos de deterioro y temblores han provocado por lo menos tres derrumbes de importancia.
Refirió que el último trabajo relevante en el templo fue en 1978, cuando el gobierno federal apoyó para la reconstrucción y la comunidad aportó con tequio en las labores. Y a pesar de las gestiones que se han hecho a través de los años a través de comités de gestión, el templo continúa librando las inclemencias del tiempo por lo cuidados que le dan los lugareños en la medida de sus posibilidades.
A pesar de todo, agregó Don Librado Santiago, la joya arquitectónica se encuentra de pie y conserva su originalidad, como el caso de sus puertas y campanas, que fueron traídas desde Andorra, España, por los dominicos. Incluso, sus puertas aún tienen huellas de las balas perforadas por los carrancistas y todavía guardan signos de que intentaron ser quemadas sin éxito, siendo una muestra de la relevante historia revolucionaria que tiene esta comunidad.
TEXTO Y FOTOS: MAGDALENA ÁVILA
PROPUESTA OAXACA
‘UN ÍCONO DE INFORMACIÓN’







