

Esta tradición tiene sus orígenes en los pueblos zapotecos de representar con máscaras a las Tonas y Nahuales, y luego de la llegada de los españoles católicos, cambió a su nombre a “Diablos” por su apariencia, fusionándose con el calendario gregoriano donde se realiza en tiempo de Carnaval.
En esta población de Usos y Costumbres actualmente se lleva a cabo la parodia de una boda típica que concluye en la casa del Mayordomo con una gran fiesta, donde hombres se disfrazan de mujeres representando a las damas de la comunidad para que éstas no sean víctimas de alguna travesura de los “Diablos”.
Por su parte el alcalde Constitucional de Tilcajete, Jacobo Ángeles Ojeda destacó que la base de la preservación y rescate de estas tradiciones es la “Comunalidad” que se da entre la organización de las autoridades y la población con la conformación de un comité para estos festejos.


“Algo muy especial disfrazarme de Diablo”, dijo Edi Gómez migrante de San Martín y radicado en California, con rostro melancólico comentó que es algo que le heredó su padre y que a pesar de haber salido de la comunidad hace 15 años, él hace todo para mantener viva esta tradición que ha llevado en el corazón desde niño y que año con año deja volar su imaginación con un nuevo diseño para representar al diablo en compañía de sus paisanos.
San Martín Tilcajete que se encuentra a unos 23 kilómetros de la capital oaxaqueña, es reconocido a nivel mundial por su valor artesanal en piezas talladas de madera de copal – Alebrijes – con la que artesanos logran figuras que provienen de la imaginación.
TEXTO Y FOTO: VIRGINIA ÁVILA
PROPUESTA OAXACA
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